Hace unos días acabamos de leer El economista naturalista, de Robert Frank. Nos lo regaló una agencia de marketing con el claro objetivo de que hablásemos de él y, para qué vamos a negarlo: nos lo íbamos a comprar igual (ya le teníamos echado el ojo) e íbamos a comentarlo aquí así que... de gratis ¡mejor que mejor!
Vaya por delante que no es el típico tostón denso de 400 páginas. Son alrededor de 285, pero parecen menos, jeje, porque se estructura en ejemplos breves de lo que llama "economía naturalista".
Es asequible para todos los públicos, al menos, los mínimamente curiosos e interesados por los enigmas cotidianos de la economía. Se recogen explicaciones razonables sobre por qué, por ejemplo, los cajeros automáticos para conductores tienen marcado los números en braille (no suele ser habitual que muchos conductores ciegos los utilicen...); o por qué las tiendas que abren 24 horas tienen cerraduras en las puertas.
Hay muchos casos curiosos. En algunos, las soluciones parecen evidentes pero, tras profundizar un rato no lo son tanto y resultan de lo más interesante, como por qué las ballenas y no las gallinas se encuentran en peligro de extinción o por qué cada vez es más habitual cambiar una rueda pinchada en un taller en vez de hacerlo uno mismo.
En lo negativo: dos cosas. Se nos antoja el clásico libro de profesor universitario que se aprovecha del trabajo de sus alumnos para forrarse con los derechos de autor. Los ejemplos son buenos, pero son en el 90% fruto de ejercicios de su alumnado que, según defiende, ha reformado casi completamente para el libro.
Además, como es normal, los ejemplos están muy enraizados en la cultura estadounidense. Esto tiene sus detalles positivos: conoces entresijos interesantes de su modelo empresarial y educativo. Pero también hace que algunos ejemplos no sean muy extrapolables, como cuando explica por qué hay restaurantes de comida rápida que regalan la comida si no te entregan el tiquet de compra. Nosotros aún no nos hemos encontrado nunca con ese tipo de anuncios...
En conclusión, un libro curioso, lleno de ejemplos simpáticos de los que presumir de sabiduría económica delante de los amigos.




























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